miércoles, 12 de septiembre de 2012

¡Qué figuras! IV - Kim Ramsey

Si es que no somos nadie, si es que un día lo eres todo, y de pronto tu vida se convierte en un ciclo vicioso de orgasmos, uno tras otro. 
Y vosotros os preguntaréis: "¿Qué dice el retrasado este?". Tranquilos, que eso ha sido lo primero que he pensado al leer la noticia de Kim Ramsey, una mujer que se cayó por las escaleras y se le formaron unos quistes en los nervios espinales, lo que le provoca orgasmos con suma facilidad. Y cuando digo "suma facilidad" me refiero a que una palmadita en el culo la hace llegar al Nirvana tres o cuatro veces seguidas y que una leve fricción de la falda le hace el chichi pesicola. Dice la pobre mujer que tiene unos 100 orgasmos al día. Qué pena...de verdad, pensad en su día a día. Que me la imagino yo ahí, yendo a comprar el pan: "-Mari, dame una barra de pan OOOOH SÍ...de las grandes MMMMMM AHÍ, SIGUE, SIGUE y un par de bollos SÍIIII SÍ...SÍ........SÍ." O yendo de tiendas: "-Perdone, ¿tiene estos pantalones MMMM de una talla más OOH SÍ, SÍ, SÍIIIIII grande? Es que me aprietan ahí AHÍ SÍ, DONDE TÚ SABES MMM DALE DALE DALE MÁS." Muy poco serio, la verdad.
Y lo mejor de todo tiene que ser su pareja, que cuando por las noches quiera hacer el ñiqui ñiqui, ella le dirá: "-Ay cariño, es que hoy he tenido un orgasmo con el cartero, el peluquero, el de la carnicería y el masajista. Mejor lo dejamos para mañana." Desde aquí hago un llamamiento para que a ese hombre se le ponga una estatua en mitad de la plaza y con espanta-palomas y todo. Un mártir, sin duda alguna.
Dice Kimi que se dio cuenta cuando, al tener relaciones con su pareja, estuvo teniendo orgasmos durante cuatro días seguidos...SE-GUI-DOS. Vamos, que se tomaba los Red Bulls de ocho en ocho. 
Y por lo visto, esto es ya incurable del todo, y hay más pacientes que sufren el Síndrome de Excitación Sexual Persistente. No se conoce el número exacto porque lo sufren en silencio, como las hemorroides. Aunque son fácilmente reconocibles por la calle, no sé si me entendéis. 

Kim disimulando un orgasmo.

Kim en el Nirvana parque.


Kim teniendo un orgasmo en la escalera.

domingo, 9 de septiembre de 2012

No me pises, que llevo chanclas.


Hola, querida gentusilla. Hoy vengo a cambiar para siempre vuestras vidas, a HACER HISTORIA. Quiero que a partir de este momento dejéis todo lo que estáis haciendo, creedme, esto es más importante que ese tweet super ingenioso que se te acaba de ocurrir, o ese contacto del Whatsapp (muy pesado, por cierto) que se empeña en contarte los aspectos más ridículos de su vida.
Sí, seguro que lo habéis adivinado: hoy voy a (redoble de tambores, por favor) explicaros cómo copulan los gallos y las gallinas. *APLAUSOS* *VÍTORES*
Vamos, no me pongáis esa cara, ¿quién no se lo ha preguntado alguna que otra vez? Porque yo no me imagino a un gallo en una discoteca, con un Ron con Coca Cola en su ala, acercándose a una gallina desfasada en mitad de la pista y diciéndole: “Hola guapa, ¿en tu corral o en el mío?”. Y es que yo, curioso por naturaleza y que siempre ando haciéndome preguntas sobre todo, he sentido la necesidad desde que era un enano de saber cómo lo hacen, CÓMO. Porque los gallos no tienen pene, ni las gallinas vaginas, y cuando he preguntado sobre el tema a mis padres, me han respondido con un: “El gallo pisa a la gallina”. ESPERA, ESPERA, ESPEEEEEEERA, para el carro. ¿Cómo que el gallo “pisa” a la gallina? Yo por aquellos entonces era pequeño y lo primero que pensaba era: “Ay madre, que a mí me han pisado muchas veces, a ver si ahora me voy a quedar embarazado y voy a poner huevos de los que saldrán miniCarolus piando...” pero no, resulta que no es ese “pisar”. Y estoy seguro de que hay más gente como yo que no sabe cómo hacen el ñiqui ñiqui el gallo y la gallina.
Pues bien, tras muchos vídeos de Youtube y páginas y páginas de Yahoo Answers, me he informado y resulta que el gallo se sube encima de la gallina, arrima su culito al culito de la gallina y PUM, ya está embarazada. Este acto suele durar entre 1 y 2 segundos para los gallos normales, y entre 0 y 0’1 para los eyaculadores precoces. 
Y ya, no tiene más misterio. La verdad es que me ha sabido a poco, pero me he quedado más tranquilo y mi vida ya está COMPLETA.
Ahora me voy a quedar sentado aquí, a esperar mi premio Príncipe de Asturias o mi Nobel por este servicio a la comunidad y a la paz mundial.
Pdta: pobre...PO-BRE de la gallina que tenga que ser pisada por el Gallo Claudio. Que Dios la acoja en su gloria.



lunes, 20 de agosto de 2012

Er Robin Jú de Marinaleda.


Con sus paletas separadas cual moderna hormonada, su palestina al viento y su voz que, sigo insistiendo, me recuerda a la del Risitas, Juan Manuel Sánchez Gordillo (“Gordi” para los amigos) encabezó hace poco un “asalto” a dos supermercados Mercadona, uno en Écija y otro en Arcos de la Frontera. El alcalde de la localidad sevillana de Marinaleda y diputado de IU se defendió con las siguientes palabras:

“En este momento de crisis, cuando están expropiando al pueblo, queremos expropiar a los expropiadores, esto es, terratenientes, bancos y grandes superficies, que están ganando dinero en plena crisis económica.”

Que a mí esto me suena un poco al perro del hortelano, que ni come ni deja comer, pero bueno. 
En primer lugar, decir que el fin no justifica los medios, señor Gordi, porque lo que usted y sus amiguetes han hecho ha sido robar, deporte olímpico español. Nada lo justifica, ni que sea para una ONG, ni que se lo hayan pedido Gandhi y Marx en sueños, ni ná de ná.
PERO, en el fondo lo entiendo. Entiendo que haya familias enteras que dependen totalmente de Cáritas. Entiendo que se indigne y decida dar un merecido a esta sociedad que rezuma un conformismo apabullante. Lo entiendo, de verdad.
Y ahora todos los políticos españoles dicen que hay que cortar esto de raíz, que dónde vamos a parar, que esto es una desvergüenza, que qué se ha creído el comunista este... Y claro, yo me río muy fuerte y me hago pipí. Porque parece que les molesta más que un pobre hombre haya robado cuatro cosas para dar de comer a familias enteras que que toda la cúpula política del país esté metida hasta el cuello en casos de corrupción y desviación de dinero público. Así que yo aquí me pongo de parte de Gordi, porque me parece el menor de los males de este país.
Pero claro, aquí lo que importa es que ese hombre haya robado, que esté alterando a las masas, que incite al pueblo a sublevarse contra el p*to gobierno. (Censura patrocinada por el horario infantil.)
Informándome un poco por el Internés, he descubierto que el pueblo de este señor es como una mini-Andalucía: tierra de jornaleros y trabajadores que antaño estaban oprimidos por terratenientes oligarquistas, pero que a base de insurrecciones, revueltas y ocupaciones han conseguido ser libres y (semi)independientes. Bueno, quizás en esto último no se parezca tanto a Andalucía. Es decir, que mola un pegote.
Y yo me pregunto,  ¿en qué momento empieza a pesar más una cosa que otra? ¿En qué momento la gente se olvida de lo “mucho bueno” y toma más en cuenta lo “poco malo”? Porque para mí lo que este hombre ha hecho es un acto simbólico, no creo yo que Mercadona se vaya a arruinar por tres carros. Es como el cuento de Robin Hood, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, y no recuerdo que a Robin lo metieran en la cárcel ni nada, es más, al final se llevaba a la zorra.
Pero parece ser que España a la gente ya solo le gustan los cuentos que nos cuentan los políticos.









viernes, 10 de agosto de 2012

Across the universe


Hola, querida gentusilla. Después de que cientos, miles, millones de personas me hablasen de “Across the universe”, la película-musical con canciones de los Beatles, me decidí a verla. Debo confesar que no ha sido lo que me esperaba. Será que me había formado en mi cabeza una idea muy concreta de lo que iba a ver, algo más directamente relacionado con ellos, no sé. La peli va de un joven, Jude, que decide irse a EE.UU. a buscar a su padre y allí se ve inmerso en las revueltas sociales antibélicas de la Guerra de Vietnam y el movimiento pacifista (hippie, para que nos entendamos). Todo esto aderezado con toques psicodélicos, tope raros y molones (lo mejor de la película, junto con la voz del protagonista).
En cuanto a las versiones, debo decir, y llamadme loco si queréis (¡LOCO!...*silencio tenso*...¡MACIZO!), que algunas han mejorado a las originales. ¡ALAAAAA CAROOOOLUS CÓMO TE PASAS! Pues sí, oiga, las mejoran. Como por ejemplo, “All my loving” y “Let it be”, esta última cantada por un niño y una mujer negritos rollo Gospel, que me emocionó, un poco...bastante...vaaaaale, mucho.
Me han gustado sobre todo los guiños que se hacen a los Beatles, como el concierto en la azotea y tal; aunque algunas escenas se crean solo con la excusa de introducir otra canción, que te quedas con cara de "¿Pero qué coj*nes...?". 
Pero se me ha quedado floja, no sé, le falta como alma, espíritu. Tiene imágenes y escenas de gran impacto, pero nada más, y se hace un poco pesada a veces y sin hilo argumental. 
En fin Serafín, que la recomiendo a los que les gusten los Beatles y los musicales (me recordó mucho a Moulin Rouge), pero aviso que es un poco floja. Vedla y comentad aquí abajo () si os gusta, y si no, let it be.



sábado, 30 de junio de 2012

¡Qué figuras! III - Amar Mahant


Hay de todo en la viña del Señor, eso, es innegable, y más cuando me topo con noticias como estas que hacen que me pase días y días riendo a carcajada limpia. Ojo al figura que os traigo hoy.

Amar Mahant es un señor indio (de los que tienen plumas no, de los otros, de los de Indialandia) que un buen día se despertó y pensó: “Oye, pues hoy voy a levantar el brazo para honrar al dios Shiva, que me parece que no tengo que hacer”. Y allá que se puso, brazo en alto. Al principio se pararon muchos taxis y cada vez que iba a un bar, el camarero se volvía loco. Pero luego se fue acostumbrando, la gente pasaba ya de él. Con el tiempo, aquello atrajo la atención de muchos curiosos, que pusieron en un compromiso al buen hombre. Vamos, que a lo tonto a lo tonto, lleva el pobre 38 años con el brazo derecho levantado. Sí, sí, como os lo cuento. Él dice que lo hizo para abandonar la vida material que llevaba y entregarse a la admiración y devoción del dios hindú de la destrucción, mejor conocido como Shiva (que no “chiva”, cuidadito con meterse con este, que tiene seis brazos y pega las hostias de tres en tres). PUES YO NO ME LO CREO. Así que he puesto mi cabeza a funcionar y a darle vueltas al “porqué”, el motivo que lleva a un hombre a tener el brazico ahí, estirado durante casi cuatro décadas, ocho lustros. Puede ser que Amar (sí, lo llamo Amar porque ya hay confianza) viese un burro volando, lo señalase para que los demás mirasen, y, como ya nadie cae en esas cosas, pues se enfadó y dejó el brazo así en señal de protesta. Puede ser que se estirase y se le quedase el brazo encajado. Puede ser que fuese un nazi apasionado que no se enteró de que Hitler murió en 1945 (porque...murió, ¿no?). Puede ser que, como Barney Stinson, fuese a chocar los cinco con alguien, pero pasaron de él, y en señal de protesta no lo bajó (si fue así, ¡vaya amigos más cabrones!).
Fuera como fuese, a Amar ya solo le queda un trozo de carne y hueso, acoplado al cuerpo, con unas uñas tope asquerosas, porque claro, ¿cómo vas a cortarte las uñas si no llegas? Que digo yo, tener el brazo levantado e inmóvil tiene que ser tela de incómodo, ¿no? Para cruzar una puerta, para tocar el piano, para cocinar... Pero tiene sus ventajas, si quieres rascarle el cuello a una jirafa ya tienes el brazo ahí preparado. Oye, nunca se sabe, cosas peores he visto.

martes, 8 de mayo de 2012

¡Qué figuras! II - Shavarsh Karapetyan


Shavarsh Vladimirovich Karapetyan (que en español se pronuncia “El ruso ese”) es un nadador soviético, pero no un nadador de esos aburridos con bañador, gafitas y gorro, no no, es un nadador con aletas, una modalidad en la que los nadadores llevan una aleta muy grande en los pies, para impulsarse mejor (yo lo llamo Síndrome Sirenita). Bueno eso, que es un bicharraco, ha sido campeón mundial de natación 17 veces, 13 veces campeón europeo, y 7 de la USSR, además ha batido el récord de natación con aletas 11 veces. Hasta ahí, más o menos normal. Pero resulta que un día estaba el muchacho entrenando al lado de un lago haciendo su entrenamiento diario de 20 kilómetros cuando un trolebús (un autobús con cables) cayó al lago fuera de control. Él se lanzó al agua, a pesar de que estaba helada, y buceó dentro del agua con cero visibilidad, rompió los cristales del trolebús con sus piernas y comenzó a sacar gente, llevándola hasta la superficie. Sacó a casi la mitad de la gente que había dentro, pero sólo sobrevivieron 20. Las bajas temperaturas, las heridas causadas por los cristales, y las sustancias que ingirió durante su heroica acción le valieron el fin de su carrera como nadador con aletas, ya que estuvo 45 días en coma y desarrolló problemas de pulmones. Años después, fundó una zapatería en Moscú bajo el nombre de “Second Breath” (Segundo Aliento), un guasón el Shavarsh este...
A todo esto, yo me hago la siguiente pregunta: si un trolebús se estrellase en un lago delante nuestra, ¿cuántos seríamos capaces de tirarnos al agua, bucear, romper los cristales con las piernas (que ya hay que tener una piernas fuertes, ¿eh?), y salvar a la gente que iba dentro? Porque aquí vamos todos de superbuena gente pero yo sería el primero en quedarme allí de pie chillando, pidiendo auxilio y chillando más fuerte. Porque yo sé que si me tiro al agua, lo mucho que podré hacer es ir nadando hasta el sitio donde se ha hundido el trolebús y chapotear un poco.  Quizás fue el destino el que quiso que un nadador con aletas estuviese allí, o quizás fue casualidad. Y con todo esto, hay poca información en Internet sobre Sharvarsh, pero ¡si ni siquiera tiene un artículo en español en la Wikipedia! Mientras tanto, superhéroes con poderes acaparan las carteleras, con precuelas, secuelas y demás cuelas. Confiemos en que historias como la de Shavarsh no caigan en el olvido y obtengan el reconocimiento que se merecen, el de héroes modernos con aletas.



lunes, 9 de abril de 2012

Tiempo

Hola, querida gentusilla. El blog está abandonado, lo sé, ya no escribo, también lo sé. Pero entre que no tengo tiempo, y el poco que tengo lo paso quejándome de el poco tiempo que tengo, no he tenido tiempo de actualizar. Por eso hoy no voy a escribir, literalmente, sobre un tema, sino que os voy a dejar un fragmento de "El tiempo entre costuras" del que ya hablaré más adelante. El fragmento se sitúa unos meses antes de la Guerra Civil Española, pero cuando lo leí, me dio la impresión de ser una conversación que podría haberse dado hoy mismo, o ayer, incluso. Y es que, aunque no nos demos cuenta, hay guerras que son intemporales.


"El mundo ha cambiado mucho, Dolores, ¿no lo ves tú? Los obreros ya no se conforman con ir a la verbena de San Cayetano y a los toros de Carabanchel como canta la zarzuela. Ahora cambian la burra por la bicicleta, se afilian a un sindicato y, a la primera que se les retuerce el colmillo, amenazan al patrón con meterle un tiro entre las cejas. Probablemente no les falte razón, que llevar una vida llena de carencias y trabajar de sol a sol desde que le salen a uno los dientes no es del gusto de nadie. Pero aquí hace falta mucho más que eso: con levantar el puño, odiar al que tienen por encima y cantar La Internacional van a arreglar poco; a ritmo de himnos no se cambia un país. Razones para rebelarse, desde luego, tienen de sobra, que aquí hay hambre de siglos y mucha injusticia también, pero eso no se arregla mordiendo la mano de quien te da de comer. Para eso, para modernizar este país, necesitaríamos emprendedores valientes y trabajadores cualificados, una educación en condiciones, y gobiernos serios que duraran en su puesto lo suficiente. Pero aquí todo es un desastre, cada uno va a lo suyo y nadie se ocupa de trabajar en serio para acabar con tanta sinrazón. Los políticos, de un lado y del otro, se pasan el día perdidos en sus diatribas y sus filigranas oratorias en el Parlamento. El rey bien está donde está; mucho antes tendría que haberse marchado. Los socialistas, los anarquistas y los comunistas pelean por los suyos como tiene que ser, pero deberían hacerlo con sensatez y orden, sin rencores ni ánimos desatados. Los pudientes y los monárquicos, entretanto, van escapando acobardados al extranjero. Y entre unos y otros, al final vamos a conseguir que cualquier día se acaben levantando los militares, nos monten un estado cuartelero, y entonces sí que lo vamos a lamentar. O nos metemos en una guerra civil, nos liamos a tiros unos contra otros, y terminamos matándonos entre hermanos."

"El tiempo entre costuras", María Dueñas.